miércoles, 19 de noviembre de 2008

El día que Jacques decidió abrir la boca...

Tanto tiempo sin actualizar, tendré que hacer un resumen express de lo que ha pasado en la última quincena. Estuve en Washington más de una semana y allí, lejos de todo, me di cuenta de que lo de Jacques es imposible, más que nada porque él es impasible. Tiene horchata en las venas, no se ablanda ni a la de tres... así que allí, en pleno Capitolio, decidí ser de nuevo asexual trendiboreal*, porque mi vida es mucho más fácil así, sin tener que pensar en esas cosas. Que Jacques ya me ha dado bastantes dolores de cabeza.

Al volver a casa estuve unos días sin verle, más que nada porque no me apetecía. Cuando yo decido volver a ser asexual, Jacques deja de importarme. Hasta que necesito ayuda. Para saldar una deuda astronómica con mi padre, me pidió que le limpiara la peluquería a su novia-ama de llaves, y como yo de limpiar voy justa, llamé a Jacques. Y entonces llegó la conversación que se hubiera tenido que producir semanas antes.

Jacques- Oye, Clicka
Yo- Qué?
Jacques- ¿Recuerdas la otra noche?
Yo- Cuál?
Jacques- La que me quedé dormido en tu casa viendo la peli aquella.
Yo- Sí, claro
Jacques- ¿Y recuerdas las cosas que me preguntabas?
Yo- Bueno, no sé. A veces hablo en sueños, ¿sabes, Jacques?
Jacques- Ahhh... ¿No recuerdas nada?
Yo- No. ¿Qué decía?
Jacques- Bueno, me preguntabas si tú me gustas
Yo- Vaya, ni idea. Debía estar soñando. ¿Por qué lo preguntas, Jacques?
Jacques- Bueno, yo... Es que... No sé, Clicka...
Yo- ¿Qué no sabes? Jacques, ¿por qué lo preguntas?
Jacques- No, bueno, era porque yo aquel día no dormía y lo oí todo y si lo decías en serio, pues... no sé, que igual... no sé
Yo- Mira, Jacques, déjalo. Pásame el limpiacristales y deja de decir gilipolleces.


*definición de 'Mátame Camión'...

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Desde el Capitolio...


Por fin he podido darle a mi padre la satisfacción de su vida: ver como su hija, que tenía que dedicarse a algún oficio honrado como estafar a los pobres compradores de pisos o especular, le contaba por la tele que los señores norteamericanos han elegido a un presidente negro en lugar de designar a un honrado veterano de Vietnam. Porque me jugaba el despido, que si no, ya tenía preparada la muletilla 'hola, papá!'
Desde el Capitolio, ha informado Unaclickapija

lunes, 27 de octubre de 2008

El sueño profundo del hombre horchata

Jacques se quedó dormido en el sofá porque me trajo un montón de deuvedés aburridísimos de cine experimental francés de ese que tanto le gusta. Yo llevaba dormida un par de horas, pero fingía estar despierta porque me daba hasta pena. Cada dos por tres, yo intentaba hacerle preguntas de esas que él no contestaría en estado completamente consciente. Eran cosas tipo: "Jacques, ¿yo te gusto?"... o "Jacques, ¿que tienes en las venas, sangre y horchata?". A lo que él, simplemente respondía: "Grrrrr" o quizá "mmmmmm", que ya es más de lo que responde habitualmente.
Cuando Jacques se dormía más profundamente, yo apoyaba la cabeza en su hombro y él, nada, a pegarme un manotazo como si fuera una mosca tocapelotas. "Jo, Jacques, ni siquiera dormido me haces caso...".
Y, en realidad, aunque parezco bastante concienzuda, me doy por vencida con relativa facilidad. Así que, cansada de que no me hiciera ni caso y de que me pegara manotazos, le puse todos sus deuvedés en una bolsita de Mercadona, encendí la luz y le dije que se fuese a su casa, que la pensión CasaClicka estaba llena. Después me arrepentí un poco, pero ya estaba hecho.

domingo, 12 de octubre de 2008

Galletas



Reconciliarme con mi padre para heredar algún día su vasto imperio inmobiliario me está obligando a pasar por el aro demasiado. Este puente, porque aquí en la Comunidad Valenciana hemos tenido puente, lo he dedicado a hacer de hija buena y a pasar horas muertas en Villa Wendolin fingiendo ser todo lo que papá quiere que sea. Incluso le he hecho ver que la señora Valdelaspuertas me parece una tía fantástica y que me encanta pasar la tarde con ella en la cocina haciendo unas galletitas que salen bastante rancias.
La mujer, que está bastante chapada a la antigua, quiere enseñarme todos esos truquitos que solo ella sabe para mantener mi casa como los chorros del oro y como el paradigma de la limpieza y la pulcritud. En realidad, a mí todo eso me da bastante igual, pero ser algún día la dueña de Villa Wendolin lo compensa. La señora Valdelaspuertas ha sistematizado incluso la forma de limpiar los platos, de las piezas más pequeñitas a las más grandes, de las que tardan más en secarse a las que menos... Y pienso que tal vez haya malgastado todo su talento encerrada en la mansión en lugar de ganarse la vida con algo más divertido.
Y sí, si he venido a Villa Wendolin es porque Jacques se ha ido de puente con su amigo el nerd gafapasta a un festival de cine experimental en Munich. Es que no se puede contar con él...

domingo, 5 de octubre de 2008

El té



Papá tiene costumbres que se acaban convirtiendo en ritos. Llega el otoño y tenemos que tomar el té. Cuando vivíamos todos juntos y mi madre no se había fugado, me hacían ponerme un vestido los domingos, bajaba al salón y me sentaba a tomar el té con ellos mientras hablábamos de cosas intrascendentes, como lo mal que le iba en el cole a la hija de Asun y lo lista que era yo de pequeña.

Ahora mi madre ya no está, la hija de Asun es casi catedrática y ya no puedo darle las galletas rancias al loro Unamumo porque está disecado. Pero a papá le da lo mismo. Saca el carrito del té como si la casa estuviera llena de gente, saca las alfombras del salón y le dice a la señora Valdelaspuertas que nos prepare un té Grey Earl francamente asqueroso. Nos lo empezamos a tomar y me cuenta, como si no hubiese pasado el tiempo, que Juanjo, uno de sus arquitectos, va a ser padre y que a su ex socio lo van a meter en la cárcel por alguna historia turbia que yo prefiero no saber.

Venir a Villa Wendolin los domingos es una tortura, pero creo que papá me sigue necesitando. Unos días quiere tocar la batería y otros, tomar el té como en los viejos tiempos.

martes, 30 de septiembre de 2008

A brindar

Aunque sea bien prontito y no estemos en el mejor momento del día para beber alcohol, celebremos todos que se acaba septiembre. ¡¡Bien!! Que empieza el otoño de verdad. ¡¡Bien!! Que el Bleecker va a recuperar la normalidad y no solo estarán los amigos de Jacques. ¡¡Bien!! Que nadie tendrá jornada intensiva nunca más hasta junio ¡¡Bien!! Que ahora ya contaremos cuanto falta hasta Navidad (O hasta el puente de 9 d'Octubre). ¡¡Bien!! Que empezaremos a llevar abrigos. ¡¡Bien!!
Lo único malo es que en octubre, el día acorta mucho más, pero por lo demás, nos gusta octubre. ¡¡Bien!!

sábado, 27 de septiembre de 2008

Show me the money!


Me costó lo suyo, pero al final conseguí lo que quería... que Jacques me enseñara dónde guarda la pasta. No sé si ahora seguiré quedando con él...


:)